17 octubre 2017

ERA COMO UN SIGNO DE INTERROGACIÓN




Era como un signo de interrogación
cerrada sobre sí misma:
la barbilla próxima a las rodillas
y la frente enterrada bajo un mantoncillo
que luego le caía sobre los hombros;
para el gentío, ni siquiera una coma
en la que reparar ni reposar el aliento,
como si formara parte del zócalo
a modo de un borrón de tinta grosera
sobre el colorido geométrico del paramento.

Sus ojos dos alfileres romos, como los dos puntos
en un enunciado que se desglosa
por el destello continuado de tanto abandono;
sus manos, dos corchetes,
dos remates de mimbre trenzados de espera
bajo la curvatura de la espalda.

Su mirada alivies como puntos suspensivos
que intuyen las monedas que fueron espera
y acabaron en desesperanza,
─punto y seguido─
o en aquellos otros que miran sin ver
─punto y aparte─

En su frente y en mi mirada, un interrogante:
¿Qué circunstancias le han estrellado a la calle?

15 octubre 2017

SOY TODA LA GENTE



No hay fuego que resista
el soplido de un silencio prolongado.
CARMEN JIMÉNEZ DÍAZ


Soy toda la gente, en mí
la unidad de todas las discordias;
pero soy único, exclusivo, raro
como el sabor de un beso que acabó
en mordisco de mal trato
que buscaba herir desde lo lascivo
y me dejó este silencio prolongado
tatuado a fuego.

Desde entonces como el pan duro de cada día
en el apartamiento de mi tristeza
y el desconsuelo de esta entrega no correspondida
que se atraviesa en los sentidos
como el cubo de basura
en la sobremesa de la cena.

Yo quiero ser como toda la gente,
como cualquiera de los que me cruzo
en las calles con sus caras de cotidianidad
y el excipiente de un coletazo de amor
vivido la noche anterior.

Soy toda la gente, en mí
la unidad de todo lo soñado
y la brecha insalvable de lo acontecido y solapado.

13 octubre 2017

OCTUBRE





Octubre,
iluminando de sombras los días
para que nos adaptemos
a este nuevo ciclo natural que,
a imitación de los cuerpos,
comienza a desnudarse
de lo mucho superfluo.

Cada hoja ojerosa
que va a desprenderse de su peciolo,
es una luz que se apaga
cayendo al vacío,
un desgarro
en el estado de ánimo
y una confirmación de que la vida
es renovación constante,
siguiendo los dictados
del silencioso Hacedor.

11 octubre 2017

ENTRE EL CIELO Y EL MAR





El mar siempre tuvo envidia del cielo
y, aunque de un color semejante,
transmuta a verdoso de celos
y hasta se enfurece.
En las amargas aguas salobres,
una agitación constante
que denota el malestar de tener
que mirar siempre hacia lo alto
y salir derrotado en la comparanza.

¿Dónde las estrellas? ¿Devorando corales?
¿Tal vez ese endoesqueleto, casi paralítico,
es luz ciega de los fondos marinos?

El alumbrado celestial es la envidia
e inspiración de los luminotécnicos que se precien;
para colmo, la mar es tan lunática
que se siente manejada a distancia
por los influjos de la luna
y, como loca que lleva el diablo,
levanta muros de agua
con los que hacerse una atalaya imposible
y así hasta que se le pasa el enfado.

Todos tratan de nadar como pez en el agua;
quien más quien menos
trata de mantenerse entre dos aguas,
pero lo que verdaderamente sueñan todos
es en ser pájaro y volar.

09 octubre 2017

MONTADO EN UN ROCÍN





Iba yo montado en un joven rocín
a quien triplicaba la edad
y él a mí los deseos de aventuras.
Lo monté a pelo,
imitando a los indios de las películas,
prueba satisfactoria,
aunque me sentía más próximo a Sancho
que a piel roja.
Mis piernas arqueadas modelando la panza,
ambas manos aferradas a la crin
cuando el animal inició un trote
el equilibrio se hizo milagroso
y la caída una amenaza cierta.
No me tiró al suelo. Pareciera que se divertía
cuando fue acelerando la marcha
hasta lograr que mis posaderas
no tocaran su lomo.
De repente, como niño que ha hecho una gracia,
paró en seco y me pareció iniciar
un vuelo que despegaba por sus orejas.
Debo mucho a Juan Ramón, entre otras cosas,
pensar que todo burrito
es de algodón y tiene ojos de vivo azabache.

07 octubre 2017

ENVEJECIMOS JUNTOS



Hojas que caen,
como perlas esparcidas.
MARÍA SÁNCHEZ ROMÁN
“Hojas caídas”


Envejecimos juntos, caminando
desde los remoto por los intrincados,
los desfiladeros y los valles.
Ella es el cliché de aquel ayer
en el que clavé mis ojos
en sus labios rotundos y carnosos
con ambición de poseerlos.
Me atrapó su miel como mosca
que se apresura sobre el panal
e hice de esa cárcel lasciva
el horneado del pan de cada día.
A lo placentero le siguió lo amargo
y lo endulzamos con el azúcar de la constancia;
llevó lo adverso, pero nunca
anocheció cubierto por la duda
porque nos habíamos ejercitado
en despejar incógnitas.
Envejecimos juntos y juntos afrontamos
este tiempo gozoso de ensayar
la apoteosis final de la unicidad.

06 octubre 2017

SÓLO LOS ÁRBOLES DEL BOSQUE





Sólo los árboles del bosque
llevan control del cambio de estaciones;
en la ciudad hace calor
y el alcantarillado eructa a huevos podridos
por falta de lluvia. Este rezagado verano
que se adentra por los fiordos de octubre
como estraperlista descarado,
está agotando los recursos hídricos
ante el bostezo del comercio
que ya usó todos los ardides
para vender los restos del estío
a sabiendas de que
sólo se venden paraguas cuando llueve.

En el parque, tapizado de ocres,
amarillos ojerosos y verdes en fuga,
sueñan las fuentes con hilos de plata
y los jardineros recogen las cuotas establecidas
sin excederse en el esfuerzo;
algunos estornudos, pero persisten los escotes
y shorts
que desnudaron el verano, ahora otoñizo.