23 septiembre 2017

UN PARAÍSO NO PROFANADO





Por donde las adelfas blancas
ribetean el arroyo entre los espinos
de las zarzamoras,
y evitando un remojón de otoño
que hubiera desentonado con la tarde
ilusionada en una luz que no correspondía,
rebuscando entre los grises secretos de la melancolía,
un vadear cantarín como paraíso sin dueño
fue la resultante de la más grande aventura
que todavía no ha sido descrita ni en los ensueños
de los cortesanos y palaciegos.

Tras el recodo, los álamos de verdes tiernos
y enveses blancos, como la cantarina espuma del agua,
temblando de bucólica armonía;
hacían contrapeso y simetría a la negrura
que abrochaba la tarde; los pinos,
borrachos de aroma y de resina untuosa,
se jactaban de la esbeltez rolliza de sus figuras
ante la lánguida mirada violeta de la flor imperial
y modestia de servidora. Tras el laurel,
un insospechado fauno haciendo imposibles cabriolas
que más tenían de figuraciones
que de circenses ejercicios del más difícil todavía
y una sonrisa templada como las notas de una lira
persiguiendo las acrobacias de una intrépida libélula
en ágil y zigzagueante vuelo interminable.

Por donde las adelfas blancas,
una panorámica otoñal que imprime a la tarde
ribetes plásticos cercanos a un paraíso no profanado.

22 septiembre 2017

¿QUÉ SE ESTÁ COCIENDO?





Y mientras nos desgastamos la vista
mirando hacia Cataluña,
en tanto que la tinta de los titulares
parece dibujar exclusivas esteladas de amor
o desafección para otros,
cuando bizqueamos  de mirar
en una dirección única
y levantamos murallas de candidez patria incondicional 
y al otro lado el odio;
mientras reproducimos comentarios
del siglo pasado,
tiempo de fracaso y ombliguismo,
de jactancia de un poder
que se limita a prescribir recetas
de la rebotica de ver pasar el tiempo
que no nos correspondía vivir,
como quien torea de salón el toro de la estampida,
en tanto que el vocerío entre sordos prepotentes
se desgañita y nos acobarda de miedo,
¿qué se está cociendo?

21 septiembre 2017

LA CANCIÓN DE LOS CHORROS





La canción de los Chorros
sobre el pilar,
es una constante que se inició
antes de mí mismo
y ha de perdurarme
como sobrevivió a mis padres,
una música que se acentúa
cuando se corre el velo de la noche
y todo parece dormitar;
todo, salvo el generoso lloro
que a Ojén le imprime carácter
e inequívoca seña de identidad.

Un manantial sin retorno
que parece dormido en el tiempo,
como se durmió mi infancia
en la coraza de historias remotas
que se columpian por la memoria
sin añadir huellas recientes.

En el paisaje central de mi lejana infancia,
los sofocantes juegos
y la sed suturada con hilos de plata,
tantas veces remojones festivos.

20 septiembre 2017

SOBRE LAS CRESTAS DE LAS OLAS





Sobre las crestas de las olas,
como surfista inagotable,
las maquinaciones de los cazadores de nubes;
un mar de sonrisa blanca
en la espuma de nácar
de sus agitadas crestas móviles.

En el agua de los mares,
los proyectos que navegaron aciertos
y los errores embarrancados
en los arrecifes de lo insólito
y en los fracasos.

El mar, latidos líquidos
que trasiegan aventuras
            ─a punto de sal─
bajo la mirada azul del cielo
que todo lo observa en silencio.

19 septiembre 2017

EN LOS CHOPOS DEL RÍO





En los chopos del río
la brisa campanillea blanquiverde
con cierto rubor de hojas
temblorosas
que se agitan por saludarse
en el reflejo del agua
y guiñando al cielo
como quien acumuló silencios
que quieren convertir en decires.

Por el cauce,
deshilachando suspiros,
cascabelea juguetona el agua
saciando al barbecho colindante
su mustia agonía
como quien aspira el perfume
de un parterre cercano.

En los chopos del río,
formación de milicia vegetal,
se refleja la esbeltez arbórea
y se acicala
el alma blanda de madera
como elevándose al éter celeste.

Así también yo
desde mi escasa estatura
mirándome en tus huellas
y cortejándolas.

18 septiembre 2017

EN EL SILENCIO DE LA NOCHE





En el silencio de la noche,
pentagrama en blanco
sobre el que dibujar los escalofríos,
se articula el descanso
y la placidez de los sueños;
tiempo para reparar fuerzas,
para repostar luz
al sonido sombrío de los días
y orientar la brisa trastornada
hacia los entresijos del bienestar.

En el descanso nocturno,
el enlace perdido con las ensoñaciones
y el reposo
sobre el que entroncar el esqueleto
del mañana.

17 septiembre 2017

EL COLOR DE TUS OJOS





Ese cauce azulverdoso del medio día,
como desteñido de la clorofila que lo circunda,
ese manso caudal, arteria de la geográfica;
plomizo al atardecer
y áurica lámina al caer la noche:
travestismo líquido del Guadalquivir
a su paso por Híspalis.

El color miel de tu mirada
con toques de fruición exquisita
cuando me apruebas
y el tanino ácido que de ella se desprende
cuando me censuras y castigas.